En un planeta muy lejano, vivía un pequeño marciano de cabeza rosa y cuerpo azul. Era diferente, único en Marte. Pero un día llegó a su planeta una marcianita de su color y dejó de tener la atención de los demás. Se sintió muy solo, así que decidió pintar su cabeza de un llamativo color verde sin darse cuenta de que aquello no era pintura sino diminutas semillas. Al día siguiente brotó un increíble jardín en su cabeza y así volvió a llamar la atención de todo su planeta.
viernes, 8 de marzo de 2024
domingo, 3 de marzo de 2024
EL ELEFANTE PANTALONES
El elefante don Luis podaba el pasto cuando de pronto pasó una cebra vendiendo pantalones. Se los quiso probar pero ninguno le quedaba. Entonces hizo un enorme berrinche, tan enorme como él y se tiró al piso y se arrastró por todo el lugar. Los animales estaban muy asustados. Pero la cebra le dijo que la siguiente semana pasaría con nuevos modelos y tallas más grandes. Esperó ansioso a la siguiente semana que volvió a pasar. Feliz, el elefante se probó tres y le quedaron súper bien.
jueves, 22 de febrero de 2024
CAMA SUPERHEROE
Cama superhéroe
. Había una vez una pequeña cama angosta y maloliente que quería ser mejor. Nadie quería dormir en ella, ni siquiera un perro. La pequeña cama pensaba que si se convertía en superhéroe, tal vez todos querrían descansar en ella pues así lo hacían las personas en las camas anchas y con un agradable olor. Cierto día, un gato llegó maullando tristemente y la cama pudo observar que estaba lastimado. Entonces la cama pensó: es el momento ideal, lo cuidaré y todos me querrán sin dudarlo. Le habló al gato y éste de inmediato se recostó en ella. —Gracias —dijo el gato—, es muy amable de tu parte. Nadie me ayudó, fue una suerte encontrarte. —De nada —respondió la cama—, mi mayor sueño es ser superhéroe y tú me has dado la oportunidad. —¿Superhéroe? —preguntó el gato asustado—, ¿en serio? —Muchas gracias, al fin conseguiré mi sueño.
sábado, 17 de febrero de 2024
EL ROBO DE MOZART
El robo de Mozart.
Hilda Gabriela Martínez Rivera Esc. Nazario S. Ortiz Garza, Saltillo.
Hace mucho tiempo vivía un perro llamado Mozart. No era un perro cualquiera, pues caminaba y hablaba. De todos los animales era el más inteligente, pero se sentía solo ya que era el único que iba más allá de los ladridos. Un día, cansado de ser diferente, se sentó a observar cómo sus compañeros ladraban a la gente que pasaba. Duró horas y horas escuchando los sonidos, entonces se dio cuenta de que los demás perros seguían un patrón al ladrar. A eso le llamó música. Era increíble lo que había descubierto; esto lo llevó a componer melodías no sólo con ladridos, sino con todo tipo de sonidos. Mozart pensó en llevar la música al mundo humano pero se dio cuenta de que un campesino lo escuchaba. Mozart corrió y corrió pero este campesino lo atrapó, lo llevó a su casa y ahí lo encerró. El campesino le preguntó su nombre. Desde ese momento, el campesino se hizo llamar Mozart y lo obligó a decirle todo lo que sabía de música. Porque ese hombre no era un tonto y usó los conocimientos para su beneficio. Por eso ahora conocemos a Mozart como un genio musical.
lunes, 12 de febrero de 2024
MI GEMELA INVISIBLE
Mi gemela invisible Karina Rivera Esc. Sec. General No. 5 José Vasconcelos, Torreón. Una mañana, mientras me encontraba desayunando, escuché un ruido extraño que provenía de mi cuarto. Me levanté y fui a asomarme. Ahí, justo al otro lado de la puerta, estaba yo. ¿Cómo podría ser eso posible? Sólo me quedé viéndome y asustada salí inmediatamente hacia la habitación de mis padres. Les conté lo sucedido, pero ellos no me creyeron. Me fui al colegio como de costumbre, todo parecía estar bien hasta que... ¡Me topé con ella! Nuevamente se me quedó viendo, yo cerré y abrí mis ojos pero ella aún seguía ahí. Entonces, me armé de valor y le pregunté, ¿quién eres?, ¿y por qué me sigues? Ella me contestó con delicadeza: “Soy tu gemela, se cómo te sientes, nuestra abuela que ahora está en el cielo, de donde yo vengo, me mandó; mi deber es acompañarte por determinado tiempo”. Quedé impactada, pero aun así, me di la media vuelta y con lágrimas en los ojos me retiré. No pasaron más de cinco minutos cuando estaba al lado de mí. Le pregunté a una de mis compañeras si veía a alguien, pero no, ella no la veía. En ese instante me di cuenta de que era mi gemela invisible. Así transcurrieron los días, era como mi sombra. Esta mañana me levanté, escuché ruidos, los vi a todos desayunando con ella, pero nadie me pudo ver. Mi gemela me ignoró cuando quise hablarle, la miro callada desde esta pared en que me encuentro. Me mira y sale corriendo del cuarto, la sigo hasta su colegio, intento hablar con ella, se detiene y replica: “¿Quién eres? ¿Por qué me sigues? Yo no tengo la culpa de que seas invisible”
miércoles, 7 de febrero de 2024
El Charro Negro
El Charro Negro

Otro un cuento de terror corto, el Charro venía de una familia pobre, pese a las carencias materiales a este joven jamás le faltó el amor de sus padres. Sin embargo esto no parecía suficiente para él, ya que estaba obsesionado con obtener recursos para andar muy bien vestido y calzado.
Los días pasaban y el Charro se llenaba aún más de frustración por la pobreza en la que vivía. Por más que trabajaba, el dinero no le alcanzaba para tener el estilo de vida que tanto deseaba.
Al tiempo fallecieron sus padres, y con ello creció la desgracia de aquel hombre, quien tomó la decisión de invocar al diablo para pedirle riquezas. Finalmente logró que Lucifer se le apareciera, éste le ofreció todo el dinero que quisiera, pero a cambio debía darle su alma.
El Charro aceptó sin pensar la propuesta del diablo, sintiéndose victorioso, ya que por fin tenía lo que tanto había deseado tener mucho dinero y cumplir cada uno de sus caprichos.
El tiempo fue pasando el Charro ya entrado en edad, se fue dando cuenta que estaba muy solo, nada lo hacía feliz, las mujeres y amigos que tenía a su lado era solo por interés.
Conforme fueron pasando los años el Charro olvidó el pacto que había hecho con el diablo, quien no tardó en aparecer y darle así un gran susto. Este hombre trató de esconderse, mandó a colocar cruces por todas sus tierras y a construir capilla.
El Charro preocupado no podía estar tranquilo, el cobro de la deuda lo atormentaba cada segundo de su vida. Tomó la decisión de huir sin que nadie lo viera, agarró su caballo junto con una bolsa llena de monedas de oro y se fue. Pero el poder del diablo era muy fuerte y no tardó en darse cuenta de las intenciones del hombre.
Nuevamente se le apareció y le dijo: iba a esperar que te murieras para venir por tu alma, pero por tu cobardía te llevaré ahora mismo. El Charro intentó reaccionar con su caballo, a quien el diablo también condenó al infierno, no sin antes dejarle la tarea de cobrarle a quienes le deben. Y si lo hacía bien, dejaría que el hombre que acepte la bolsa con las monedas, tome su lugar.
A partir de ese momento, el Charro fue condenado a sufrir un sinfín de tormentos en el infierno, y solo salir para cobrar a quienes tienen deudas con Lucifer. Con la esperanza de que algún día, alguna persona avariciosa acepte las monedas y tome su lugar. Solo así el Charro Negro y su caballo lograrían descansar en paz.
jueves, 25 de enero de 2024
La araña pollito - Horacio Quiroga
La araña pollito - Horacio Quiroga
Esta gran araña se llama así, según la etimología popular, por su capacidad para atacar y devorar un pollito. No es fácil, sin embargo, que pueda hacerlo. Ni sus costumbres ni sus fuerzas se lo permiten con éxito. Más fácilmente se ha de contentar con insectos de su familia, a semejanza de todas las arañas. Sus dientes, sin embargo, no son cosa de despreciar, ni aún por un ser humano, conforme se verá por el siguiente ejemplo: un hombre que yo conocía, envejecido en la dura vida del extremo nordeste de la república, no había perdido a sus años la costumbre de reírse cada vez que oía hablar del veneno de la araña pollito.
Este hombre había sido mordido dos veces por tantas yararás, y una vez por una serpiente de cascabel. En la mitad de su vida, un rayo le había arrancado todos los dientes superiores. Debido, sin duda, a esta familiaridad con los acontecimientos de volumen, el hombre resistíase a admitir el peligro que encarnan los vellosos y curvos dientes de la araña pollito.
- Yo he visto más de mil en mi vida - decía-. Y todas aplastadas de patas contra el suelo.
Yo sabía en esa época de dos endurecidos peones de monte, que se habían desmayado instantáneamente al ser mordidos por esa araña.
- Dos miedosos, nada más; (él sabía bien que no eran miedosos) - decía riendo nuestro incrédulo.
Pues bien; supe una mañana que dicho hombre acababa de ser visto sentado junto al fogón con una vincha mojada sobre la frente, quejándose bien alto mientras se balanceaba en el banco.
Había sido mordido por una araña pollito.
Fui a ver a aquel escéptico, sin reírme en lo más mínimo, porque sospechaba que no había lugar a risa alguna.
- ¡Maldita basura! - me dijo inmediatamente el hombre mordido -. No puedo ni tomar agua todavía...¡Y he aplastado miles y miles de esos bichos, le aseguro... Figúrese que hace un rato yo estaba aquí mismo... esperando que hirvieran porotos...cuando bien por encima de mi cabeza una de esas arañas bajó del techo por el caño de la escopeta... Yo la arranqué del caño por una pata, y en el aire sentí que se me enredaba en los dedos...y me picó. En seguida, en el momento mismo, vi todo azul... y sentí que las piernas se me doblaban... Y casi caigo sentado en la olla de porotos... ¡Nunca creí, yo le juro, que uno pudiera perder tan de golpe las fuerzas, y ver azul el barro!...
Los otros dos hombres mordidos por una araña pollito, de que he hecho mención, sufrieron igual síncope. Uno cayó desmayado con la mitad del cuerpo dentro del agua, y el otro se desplomó sin sentido, a pleno sol de fuego.
Pero tanto el uno como el otro, e igualmente nuestro conocido, no sufrieron mayores molestias, salvo una ligera hinchazón de la parte mordida, y un atroz dolor de cabeza que los hacía hamacarse gimiendo.
Horacio Quiroga (Uruguay, 1878 - 1937) es considerado el padre del cuento latinoamericano. En sus obra exploró el espacio de la selva, la relación del hombre con la muerte y el inconmensurable poder de la naturaleza.
Este cuento comienza describiendo a la "araña pollito", un insecto de gran tamaño que suele verse en el campo. Luego, se muestra que el anciano peca de soberbia. Ha vivido tantas experiencias traumáticas en su contacto con el mundo salvaje, que no le teme a aquella simple criatura que, por lo general, es lenta y poco agresiva.
Sin embargo, luego de un encuentro con ella, va a experimentar un dolor inimaginable. Por ello, vemos que la moraleja reside en no subestimar a nada ni a nadie, ya que de donde menos se espera, puede haber peligro.